Apenas llegaron a la mansión, Alexander la ayudó a bajar y la llevó directamente a la habitación principal. La recostó con cuidado sobre la enorme cama, arropándola con la sábana de seda.
— Descansa... —murmuró, apartándole un mechón de cabello de la frente tratando de ver si de verdad lo fingió o son los síntomas del embarazo.
Natasha asintió débilmente, pero sus ojos lo siguieron cuando él se apartó casi de inmediato.
Alexander salió de la habitación, el pasillo le pareció eterno. Caminaba co