Bianca saltó de la cama, pero un mareo la hizo tambalearse.
Francisco la levantó en brazos y, junto con Sara, corrió hacia la habitación de Antonio.
El doctor Montero y otros médicos ya estaban allí, ocupados. Al verlos, el doctor se acercó.
—Doctor —dijo Bianca, ansiosa.
Él asintió.
—El señor Lira ha despertado.
—Doctor… —Francisco notó que la expresión del médico seguía siendo grave. Algo no iba bien.
El doctor suspiró.
—Aunque ha despertado, ya no es… una persona normal.
—Doctor, ¿a qué se r