La puerta de la habitación se abrió de golpe. Era Nicolás, con una expresión de urgencia y sin aliento. Sara se levantó de inmediato.
—¿Qué pasa?
—Señora, señor Solís. —Nicolás, agitado, les entregó un periódico.
Sara lo tomó. La foto de portada era de una mujer de mediana edad que no conocía, junto a un joven con el pelo teñido de rubio. El titular decía: "¡El presidente de Empresas Lira y su amorío secreto de años!". Francisco tuvo que sostener a Sara, que palideció y se tambaleó.
—¿Señora, e