Sara miró con su mirada fría a Albert quien está sentado cómodamente, esperando que ella se siente, él sonríe al verla y recordar que es la mujer de Aarón, se hace las cruces en su interior por la suerte que le ha tocado al pobre de su amigo.
—¿Qué quieres? Al parecer conoces muy bien mi casa, aunque conozcas a mi tío, no te da derecho de venir a tu antojo.
—Eres directa, creí que me ibas a ofrecer una copa. Estoy aquí porque tienes algo que es mío.
—Viniste a hablar o beber conmigo.
—Iré al