Después de despedir a su hermano, Fabricio ha quedado muy triste, ya se había acostumbrado a estar cerca de su sobrino, jugar con él, pero, por otra parte, estaba alegre porque su hermano por fin había encontrado la felicidad y tenía una hermosa familia.
—¿En qué piensas? —ambos están acostados en la cama, Charlie lo abraza y le besa el hombro.
—En cómo tomamos caminos diferentes.
—Eso, ¡Cuidaré bien ti!
—Lo sé, Charlie, no quiero a la madre de tu hija en la misma casa nuestra.
—¿Te ha dich