Aquel día, Madelaine finalmente se había mudado con Jamal. La emoción que sentía era palpable, no cabía en su pecho la felicidad por comenzar una nueva etapa a su lado.
Jamal terminó de llevar las últimas cajas a la habitación y se acercó a Madelaine, quien lo observaba con una enorme sonrisa en el rostro. El hombre no pudo resistirse y se inclinó para dejar un beso cariñoso sobre sus labios.
—Te amo tanto, Madelaine —dijo Jamal con ternura—. No te imaginas lo contento que estoy de que ahora v