Ese día, Madelaine decidió tomarse un descanso y aprovechar para visitar a Brenda. Llegó al piso casi de inmediato, tocando suavemente la puerta antes de entrar. Brenda, quien estaba descansando en el sofá con una taza de té caliente en una mano, se levantó con una sonrisa al ver a su amiga.
—¡Madelaine! Qué alegría verte. —Brenda caminó hacia ella con pasos lentos y le dio un cálido abrazo—. Siento que eres la única persona que se esfuerza tanto por visitarme. Debería también poner de mi parte