Mónica, la mujer encargada de la limpieza en el departamento de Marlene, llegó aquella mañana como de costumbre para realizar su trabajo. Sin embargo, al entrar, lo que encontró la dejó helada. La sala era un completo desastre: muebles desordenados, objetos rotos y papeles esparcidos por el suelo. Su primera reacción fue pensar que alguien había entrado a robar. ¿Debería llamar a la policía? ¿O sería mejor contactar primero a Marlene?
—¡Señora Campbell! ¡Señora Campbell! —llamó Mónica con voz i