Después de terminar la película, Brenda y Madelaine seguían sentadas cómodamente en la cama, envueltas en una manta que compartían. La película había logrado distraer a Brenda por un rato, y aunque sus preocupaciones seguían presentes en un rincón de su mente, se sentía más ligera en compañía de su amiga.
Madelaine, por su parte, parecía más animada. Había estado observando a Brenda, tratando de elegir el momento adecuado para hablarle de algo que llevaba tiempo queriendo compartir. Finalmente,