Haidar se recargó en su silla, observando a Marlene con desconfianza. Verla allí repentinamente, era como una tormenta inesperada que amenazaba con destrozar todo a su alrededor.
—Me parece un poco extraño que estés aquí, Marlene. Alguna razón oculta debes tener para aparecer en mi oficina después de tanto tiempo —escupió, entrecerrando los ojos.
Marlene, con una sonrisa que no llegaba a sus ojos, asintió lentamente. Luego, dejó escapar un suspiro sonoro, como si estuv