Cuando el árabe se presentó en su oficina esa mañana, estaba de mal humor porque había despertado con una horrible resaca que ni siquiera se calmó con el medicamento que tomó.
Aurora estaba en el exterior y le daba miedo ingresar a su oficina, pero se sentía presionada por el hecho de tener que entregarle una información importante, así que se armó de valor para ingresar a la oficina de su jefe malhumorado.
Incluso cuando intentó ser firme al andar, sus pasos eran vacilantes, finalmente estaba