Mónica todavía no se acostumbraba a los detalles cariñosos de Dylan, ni a la forma en que él la trataba. Era un florecimiento que nunca se había imaginado, pero que estaba viviendo y escribiendo con mucho cariño. Cada momento con él era una página nueva de su vida que disfrutaba enormemente.
Dylan era un hombre caballeroso, justo, amable y atento. Había llegado a su vida en un momento en que ella pensaba que todo estaba perdido, iluminando su existencia en medio de una profunda oscuridad.
—Dyla