Cuando Brenda llegó al nuevo departamento, se quedó mirando a su alrededor. El lugar era hermoso, y aunque no lo admitiría en voz alta, en el fondo de su ser sabía que Haidar había escogido este espacio pensando en ella. Se sentía acogedor y cálido, un refugio que, a pesar de su situación, le ofrecía una pizca de consuelo.
Alexandra se detuvo a su lado, observando el entorno con una sonrisa.
—Este lugar es perfecto para ti —comentó—. No hay duda de que Haidar tiene un buen ojo para esto.
Brenda