Haidar salió del trabajo con la mente saturada. Había pasado todo el día intentando concentrarse, pero sus pensamientos no lo dejaban en paz. Brenda estaba en todas partes: ella estaba en cada cosa, en él. Ni hablar de la culpa que lo carcomía, y la sensación de pérdida era tan insoportable sobre sus hombros.
Condujo sin rumbo fijo, hasta que sus manos casi automáticamente lo llevaron hacia un bar. Sabía que ahogar sus problemas en alcohol no solucionaría absolutamente nada, pero no tenía energ