Haidar estuvo recorriendo la habitación que ocuparían los trillizos y de alguna manera pudo evocar aquel tiempo en el que también su padre se encargó de preparar la habitación para la llegada de la pequeña Olivia, su difunta hermanita. Se le hizo un nudo en la garganta al recordar el momento, y más recordando también a Alexandra, quien le contó sobre su pesadilla.
Repasó con las yemas de sus dedos el borde de una de las tres cunas y suspiró. ¿Era posible que lo que tanto temía ocurriera de nuev