Habían pasado dos meses desde que Elisa volvió a su país natal, pero a pesar del tiempo, la castaña no había podido lograr olvidar lo que había vivido en Rusia ni mucho menos al hombre que amaba.
Este no abandonaba sus pensamientos ni un momento.
Su madre estaba preocupada porque la terapia no funcionaba, nadie la entendía y no encontraba consuelo en nada. La mala experiencia había sido tan fácil de olvidar, pero la buena le era insoportablemente difícil.
El amor y el dolor se quedaron dentro d