Horus volvió a su forma humana. El aire aún estaba impregnado del calor de su transformación, un halo de vapor se desprendía de su piel desnuda, marcada por el esfuerzo y la tensión del cambio. Apareció frente a ella con pasos firmes, acercándose hasta quedar sobre su figura. La luz violácea de las farolas que Hespéride había invocado iluminaba su rostro, y en ese instante él enfocó su mirada en los ojos púrpuras que lo observaban con una mezcla de asombro y desafío.
Ella intentó mantener la ca