Capítulo 23. Ajustar el juego (parte 1)
Aston Myers
La puerta se cierra y espero un portazo cómo mínimo, pero no sucede. Lo hace fuerte, pero sin violencia. Con elegancia, pero firme.
Como si romper el jodido contrato en mi cara no hubiese sido declaración suficiente, se marcha dejándome esa estúpida frase, sin siquiera voltear a verme.
«Estoy… ¡Mierda! ¿Cómo estoy?».
Ella no necesitó gritos o alzar la voz en ningún momento para desconcertarme. De hecho, romper el contrato fue solo la cereza del pastel. Lo que más me jodió fue su risa