Cuando leyó las palabras dentro del recado, el color de su rostro desapareció de inmediato. Sus manos temblaron ligeramente mientras repasaba el mensaje una y otra vez, incapaz de creer lo que estaba viendo.
—¿Katherine? —preguntó Héctor, preocupado por su reacción—. ¿Qué sucede?
Katherine no respondió de inmediato. Sus ojos seguían clavados en el papel, donde unas pocas palabras escritas cambiaban todo.
Katherine sentía que el mundo se cerraba a su alrededor mientras sostenía el recado en sus