—¡No hace falta! —La actitud indiferente de Anthony atravesó de espinas el corazón de Sofía—. Sofía, no tengo tiempo para hablar de tonterías.
—Hoy no tienes elección. ¡Debes decirme la verdad!
Sofía se mordió el labio con fuerza. ¡Ya había hecho pedazos a Katherine innumerables veces en su mente!
Estaba sola en una residencia de ancianos en el extranjero. No conocía a nadie y sólo podía enfrentarse cada día a las frías paredes blancas.
Finalmente, Anthony fue a verla, pero el hombre se negó a