45. EPÍLOGO

Avril

Era increíble, todavía me costaba creerlo.

Estaba embarazada.

Habían sido días tan intensos que mi corazón apenas podía seguir el ritmo de todo lo que estaba pasando. Gracias a Dios, Dimitri ya estaba fuera de peligro; le habían suturado la herida y se recuperaba favorablemente. Mi hijo descansaba tranquilo entre mis brazos, y la mayor sorpresa de todas fue que Keila… por fin había despertado del coma.

Todo ocurrió en un abrir y cerrar de ojos.

Después de una semana agonizante en manos de
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