31. MAGICA NOCHE.
Avril
Llevábamos dos días en este magnífico paraíso. Por lo menos, durante ese tiempo había logrado olvidarme un poco de mis problemas. Decidí disfrutar el momento, porque quizás no volvería a vivir algo así… y si algún día lo hacía, definitivamente no sería con Dimitri. Por eso quise aprovechar cada instante.
Entramos a la playa y, sin planearlo, terminamos teniendo sexo. Fue extraño, sí, pero también deliciosamente placentero. Después fuimos a una playa paradisíaca, apartada, destinada para parejas que buscan privacidad. Dimitri había pagado una buena cantidad solo para que pudiéramos estar los dos. Allí volvimos a tener sexo en la arena—perdón, pero para mí todo era demasiado sexy. Y aunque no quería admitirlo, estaba empezando a sentir algo profundo por él.
Pero no… no podía permitirme ese tipo de sentimientos. Eran perturbadores y peligrosos. Estoy segura de que solo me traerían problemas que no deseo en este momento de mi vida.
Mi propósito sigue claro y es recuperar a Andrés, y