28. AMENAZA
Avril.
Los ojos de Monica palideció, me acuerdo que me llamaban cruel, despiadada, peligrosa; y loca, sin embargo, nunca creí que las palabras fueran capaces de medir la verdad que llevo adentro.
Me planté frente a ella con la máscara de calma que tanto me cuesta sostener.
—No sé a qué te refieres —dije por empezar—. Yo solo estaba apoyando a Sebastián; es la verdad, el niño debe estar con su padre. Además, te vas a casar. ¿Para qué quieres a Andrés contigo?
La miré con rabia. Puse la mano cerc