Capítulo 8. Lo que cuesta el silencio.
La luz tenue de la suite de lujo creaba sombras alargadas sobre el rostro de Ethan Harrison, dándole un aire casi diabólico.
Chloe estaba sentada en el borde del sofá, con el informe de embarazo todavía guardado en el bolsillo de la bata de aquel hombre que la observaba como si fuera un enigma por resolver. El silencio era tan pesado que podía oír su propio pulso en las sienes.
Ethan dio unos pasos hacia la ventana, observando las luces de la ciudad que nunca duerme. Se mantuvo de espaldas a ella por un momento, permitiendo que la tensión creciera.
—Te recuerdo —dijo de repente, su voz resonando en la estancia con una claridad aterradora—. No solo por la interrupción de esta noche. Te vi hace unas horas, en la gala de Miller & Co.
Chloe levantó la mirada, sorprendida. Ella no lo había visto allí.
—Estabas de pie cerca de la entrada principal —continuó Ethan, girándose lentamente—. Llevabas ese vestido esmeralda con una elegancia que hacía que todas las demás mujeres en la sala parecie