Cap. 79: Pronto nos volveremos a ver querido esposo.
Las palabras la golpearon con una fuerza que ninguna tormenta había logrado. El nombre no estaba firmado, pero no hacía falta. Había solo una persona que podía escribir algo así.
—Renata… —susurró, dejando caer la tarjeta como si quemara sus dedos.
Con manos temblorosas, abrió el elegante envoltorio, revelando una caja de madera tallada con intrincados diseños. Al levantar la tapa, su corazón se detuvo.
Dentro, perfectamente colocada, había una fotografía antigua. Era de Dante, un bebé de apena