Cap. 78: Ojo por ojo, hijo por hijo.
En la penumbra de su habitación, Beatrice hojeaba distraídamente una revista de alta costura, tratando de calmar sus nervios. Desde que había abandonado la mansión Bellucci y se refugió en casa de su madre, cada día se sentía más inquieta. La ausencia de control sobre su vida le pesaba, y la paranoia sobre el regreso de Renata no la dejaba en paz.
De pronto, una de las empleadas tocó la puerta con suavidad antes de entrar.
—Señora Carusso, llegó esto para usted.
Beatrice tomó el sobre blanco, s