Cap. 25: Torbellino de emociones.
El auto avanzaba a toda velocidad por las calles de la ciudad, pero Ángelo apenas notaba el movimiento. Su mente estaba atrapada en un torbellino de furia, cada segundo amplificando el eco de la humillación que acababa de sufrir. Sus manos se cerraban en puños sobre sus rodillas, las uñas clavándose en la piel, y su mandíbula estaba tan tensa que dolía.
—Echarme… a mí —murmuró, su voz baja y cargada de veneno, como si no pudiera creerlo aún.
Elise Laurent. Ese maldito nombre resonaba en su cabe