Cap. 24: No tengo tiempo para intrusos.
Ángelo enfocó la mirada hacia las amplias escaleras, siguiendo el movimiento de los presentes.
Su respiración se detuvo al ver a la mujer que descendía con una gracia hipnótica.
No era, en absoluto, la figura que había imaginado.
Ante él, una mujer deslumbrante hacía su aparición.
Su porte era elegante, pero había en su rostro una expresión de control y seguridad que contrastaba con su belleza delicada.
Su cabello oscuro caía en suaves ondas sobre sus hombros, enmarcando un rostro refinado,