Cap. 16: ¡Perdóname Dante!
Beatrice, al ver cómo Ángelo se retiraba con firmeza, sintió cómo sus sueños se derrumbaban. Su rostro se contorsionó en una expresión de desesperación, y sin poder contenerse, rompió en llanto. Buscó refugio en los brazos de su madre, sus sollozos llenando la sala.
—¡Mamá, no puede ser! —sollozó, su voz temblorosa—. ¡Todo esto por esa mujer! Si no me caso con Ángelo, no tendré nada. Todo… todo se irá al demonio.
Carla, intentando consolarla, acariciaba su espalda, susurrando palabras de ánimo,