Cap. 15: ¡No habrá boda!
Un silencio abrumador llenó la habitación, y en ese instante, Ángelo comprendió la magnitud de sus errores. La imagen de Renata, con su risa, su dulzura, su fe en él, apareció en su mente como una tormenta, y sintió cómo el remordimiento lo destrozaba desde dentro.
Había perdido a la mujer que, sin darse cuenta, se había convertido en lo más importante de su vida. Y ahora, solo le quedaba vivir con el vacío y la culpa.
Marco observó a Ángelo y, con expresión endurecida, habló:
—Le entregaremos