Cap. 129: ¿Mi mamá también me quiere así?
Después de firmar el divorcio, la casa estaba tranquila, pero para Renata, el ambiente se sentía más ligero, como si una carga invisible se hubiera disipado. Estaba en el jardín con Gertrudis, que ahora prefería que la llamaran Raquel en sus momentos más íntimos, paseando entre los rosales que Ángelo había mandado plantar hacía años.
Raquel se detuvo, mirándola con una expresión curiosa.
—¿Cómo te sientes, hija? —preguntó, colocando una mano en el brazo de Renata—. Después de firmar el divorcio