Cap. 128: Divorcio y un nuevo comienzo.
Cuando Ángelo llegó a la casa, el cielo comenzaba a oscurecerse. Renata estaba en el cobertizo, sentada en un banco, observando el camino con el ceño fruncido. Había estado preocupada desde que notó su ausencia, y al verlo llegar con los hombros ligeramente caídos y los ojos enrojecidos, su preocupación aumentó.
Ángelo caminó hacia ella lentamente, con las manos en los bolsillos y la mirada baja. Renata se levantó en cuanto lo vio más de cerca.
—¿Qué pasó? ¿De dónde vienes? —preguntó en voz baj