“¡Elea, dime quién lo hizo?!”
El grito ensordecedor de Keff resonó hasta fuera de su despacho. Owen, que estaba afuera, estuvo a punto de irrumpir, pero Levi y la tía Tulip lo impidieron.
“Señor Owen, vaya a descansar. La señorita Elea estará bien”, dijo Levi, empujando levemente a Owen para alejarlo del despacho de Keff.
“Pero… mi hermano…”
“Confíe en mí, la señorita Elea estará bien. El señor Keff no hará nada malo”, interrumpió la tía Tulip.
Owen insistió en entrar de nuevo a la habitación,