"¡Elea, gracias!"
El cálido beso que Axelle le dio a Elea en la frente complementaba la dulzura del hombre, quien desde anoche había estado elogiando y adorando a Elea de tal manera. Esta mañana, mientras Elea ayudaba a Axelle a ponerse la camisa, Axelle inmediatamente la tomó por la cintura y le besó la frente repetidamente.
Elea se sonrojó; su pecho volvió a palpitar al recibir el cálido toque de Axelle, quien día tras día volvía locos su corazón y su mente. Había pasado casi un mes desde que