Ignoró su pregunta.
—Lo siento, Amelia, pero no siento nada por ti. Será mejor que aceptes esa realidad. Pero a pesar de lo que has hecho y por respeto a la memoria, tu padre no te voy a denunciar —suspiró—Incluso repondré el dinero que desfalcaste con mi propio dinero. Quiero que tengas una segunda oportunidad.
—No quiero tu puta caridad —dijo Amelia—. No soy un animalito lastimado que necesite ser rescatado.
—No —dijo, dando un paso hacia ella, invadiendo su espacio personal, provocándole u