—Siento haber abandonado el trabajo en esa forma —dijo, evasiva—. Regresaré en cuanto mi paciente se haya recuperado.
—Gracias. Te echo de menos. Por desgracia, no tiene sentido que vuelvas si aún estás decidida a marcharte tan pronto como puedas —comentó con sequedad—. Y ya que tocamos ese tema, quiero decirte que no me voy a marchar de aquí hasta descubrir qué te aparta de mí.
—Por favor, Vicente, eso ahora no tiene importancia.
— ¿Ahora? ¿Qué quieres decir? —preguntó con aspereza.
—Todo l