Se levantó de la cama, hizo treinta minutos de ejercicios, se duchó rápidamente, desayunó algo ligero y se sentó en la sala a mirar su celular como bicho raro, hasta que decidió enviarle un mensaje texto. Después de varios intentos de escribir y borrar, se lo envió.
“Buenos días, mi bella Sofí, hoy no iré a trabajar, cancela mi agenda de hoy, surgió un imprevisto, nos vemos mañana”
Inmediatamente Sofía le respondió.
“¡Estás enfermo! Tenías solo una pequeña herida, ¿Quieres que vaya a tu casa?