Justificaciones.
El silencio dentro del vehículo se volvió espeso y claustrofóbico mientras avanzaban entre el tráfico. Kateryn, con la mirada fija al frente, no pudo contenerse más y rompió la tregua.
—¿A dónde me llevas? —le cuestionó con una voz cortante, sin ocultar su hostilidad.
—A nuestro departamento —soltó Sebastián a secas, manteniendo una fijeza implacable en su perfil.
«Nuestro», repitió Kateryn irónicamente en su mente.
—No quiero ir. No me apetece tener sexo ahora —refutó de inmediato, cla