El ensayo.
Al finalizar el día, Kateryn se encontraba guardando su tableta de trabajo y sus pertenencias en su bolso de mano, lista para retirarse del edificio, cuando la puerta de cristal se abrió de par en par.Valeria entró a la oficina con paso firme, rompiendo el silencio del lugar con su usual estampa sofisticada. Sin embargo, no miró a Kateryn; se dirigió directamente al cubículo de su prometido.
—Seb, amor, si te demoras un segundo más, llegaremos tarde al ensayo. Recuerda que tenemos que ir hast