POV: Catalina
El escenario de la Ópera de Dubái no estaba iluminado; estaba bañado en una luz azul neón tan intensa que parecía radiactiva.
El aire acondicionado zumbaba con una potencia industrial, manteniendo a las quinientas personas de la audiencia en un estado de criogenización confortable, lejos del calor del desierto que acechaba tras los muros de cristal.
Khalid Al-Rasheed caminaba de un lado a otro del escenario, con un micrófono inalámbrico en la mano y la confianza de un predicado