POV: Seraphina
Seraphina se limpió la sangre de la ceja con el dorso de la mano.
Acababan de ponerle la grabación.
Esa voz metálica y editada que la hacía sonar como una Judas con tacones de aguja.
Vivienne la miraba esperando una confesión. Layla, esperando una disculpa. Catalina, esperando una explicación.
Sera no les dio ninguna de las tres cosas.
Les dio una carcajada.
Fue un sonido roto, áspero, que rebotó en las paredes de la galería.
—¿De verdad? —dijo Sera, negando con la cabeza—. ¿Eso