POV: Zara
En la pantalla principal de Zara, una línea de código parpadeaba con la insistencia de un corazón digital.
CONEXIÓN USB DETECTADA. DISPOSITIVO "GARRAPATA" ACTIVO. ESPERANDO ENLACE...
Zara se frotó las manos. Estaban sudadas, pero esta vez no era por el calor de Deira.
Era por la anticipación.
Hacía veinticuatro horas, Catalina había arriesgado su cuello para conectar ese pequeño dispositivo negro en el cuarto de servidores del Penthouse.
Ahora, era el turno de Zara.
—Vamos, pequeña —murmuró, tecleando el comando de ejecución—. Abre los ojos.
Presionó Enter con fuerza.
La pantalla se fue a negro por un segundo.
Zara contuvo la respiración.
Si el firewall interno detectaba la intrusión ahora, freiría el dispositivo y alertaría a seguridad. Sería el fin del juego.
Un segundo.
Dos segundos.
El ventilador de su habitación zumbaba como un mosquito gigante.
De repente, el monitor estalló en luz.
No era código verde.
Era video.
Alta definición. 4K. Color real.
Zara se echó hacia atr