POV: Catalina
En mi mano izquierda, llevaba una bandeja de plata con café árabe recién hecho y baklovas de pistacho.
En mi mano derecha, escondido en el pliegue de mi manga de seda, llevaba un dispositivo negro del tamaño de un pulgar.
Zara lo llamaba "La Garrapata".
—Solo tienes que conectarlo al puerto trasero del router principal —me había dicho—. Tiene cinco segundos de retardo antes de activarse. Suficiente para que te alejes.
Respiré hondo.
Me miré en el espejo del pasillo.
No vi a la arquitecta que diseñó este edificio.
Vi a la "Señora Al-Rasheed".
Pestañas largas. Sonrisa tímida. Vestido de casa color pastel que gritaba "inofensiva".
—Acción —me susurré.
Caminé hacia el final del pasillo, donde estaba el cuarto de seguridad del Penthouse.
Normalmente, Anya (la espía rusa) estaría vigilando. Pero hoy era su día libre.
En su lugar, había dos técnicos de sistemas que Khalid había traído para la auditoría.
Hombres. Jóvenes. Serios.
Toqué la puerta suavemente con el codo.
—¿Se pued