POV: Catalina
El olor a gas empezaba a filtrarse por el pasillo de servicio.
Corrí.
No corría a ciegas. En mi cabeza, el plano de la villa brillaba con líneas de neón azul.
Pasillo Norte: 15 metros. Escalera de caracol al nivel 2. Salida de emergencia bloqueada por código en el ala este.
Khalid conocía su casa como propietario. Sabía dónde estaban los interruptores de luz y el mueble bar.
Pero yo la conocía como arquitecta.
Sabía dónde estaban los muros de carga. Sabía qué puertas abrían hacia adentro y cuáles hacia afuera. Sabía que el suelo del pasillo de servicio tenía una rejilla de ventilación suelta en el tercer tramo.
—¡TE OIGO RESPIRAR! —bramó Khalid desde la cocina.
Su voz rebotó en las paredes de hormigón desnudo. Estaba cerca. Demasiado cerca.
Llegué a la bifurcación del pasillo.
A la izquierda, el salón principal (donde el gas se acumulaba). A la derecha, la zona de las habitaciones de invitados.
Khalid esperaría que corriera hacia las habitaciones para esconderme bajo una