POV: Vivienne
La sala de conferencias del hotel Four Seasons de Ginebra tenía vistas al lago, pero las cortinas estaban cerradas.
Vivienne Delacroix-Salib no quería distracciones.
Estaba sentada en una silla de cuero, con las piernas cruzadas y las manos entrelazadas sobre la mesa.
Frente a ella, un hombre sudaba.
No era un hombre cualquiera. Era Nadim El-Hashem.
Durante quince años, Nadim había sido la sombra legal de Khalid. El hombre que redactaba los contratos de silencio. El hombre que entregaba los maletines con efectivo. El hombre que había mirado a Vivienne a los ojos mientras le decía que si no firmaba el divorcio, nunca volvería a ver a sus hijos.
Hoy, Nadim no parecía un tiburón. Parecía un pez fuera del agua, boqueando por aire.
—El café está frío —dijo Vivienne, rompiendo el silencio.
—No tengo sed —respondió Nadim. Su voz era ronca. Se aflojó el nudo de la corbata.
—Deberías beber. Se te seca la boca cuando mientes. Y hoy necesito que digas la verdad.
Vivienne hizo una s