83. Contratiempo
Una y otra vez Guadalupe lee el papel entre sus manos. Si ella pudo sospechar que había algo extraño en el pequeño Matías, alguien pudo haberlo notado. Y todo lo que la señora Soledad estaba haciendo era por esa duda.
Guadalupe alza la mirada hacia Matías, quien se remueve poco a poco en su cuna y con sus puñitos empieza a restregarse el rostro. Se acerca hacia él con cuidado, mirándolo con los ojos abiertos. Podría creer que todo esto es un sueño. Pero entonces Matías abre sus ojos adormilando