44. Gerardo realmente no sabe quién es su enemiga
Un llamado lejano empieza a interrumpir la somnolencia del hombre que apenas se recupera. La conciencia lo manda a despertar, y se suma el llamado agudo qué se mete en sus sentidos.
El hombre que abre un solo ojo para ver a su hijo moviendo sus piernas es Gerardo.
Está sin camisa, acostado en su habitación. Alza la cabeza para que la imagen de Sergio trepando sus piernas hasta llegar hasta sus brazos sea lo primero que vea bajo éste inmenso dolor de cabeza. Vuelve a acostarse, y a cerrar los oj