137. Un corazón vulnerable
Hay algo que se escucha lejano, como si fuese sonido proviniese de una cueva, creando un eco vacilante. La remueve en su oscuridad profunda. Altagracia abre los ojos por inercia, temiendo, una vez más, que su mayor miedo se haga realidad: haberlo soñado todo.
Pero la luz que la acaricia desde arriba es la misma del sueño. El olor a cloro entra a sus fosas nasales, y aunque no le gusta el olor, la calma. El dolor en su mejilla ya es tolerable, pero no lo suficientemente como para no sentirlo. Vi