117. Otra venganza
No lo creería. No lo puede creer. Las palabras del fiscal resuenan una sola vez, sólo una vez para que por fin una ráfaga de indignación aparezca en su rostro.
—¿Juan Carlo? —Altagracia visualiza el camino hacia las celdas. Da un paso hacia esa dirección—. Necesito hablar con Santiago. Lléveme a su celda —Altagracia comienza a moverse—. ¡Ahora!
Al encontrarse nuevamente con Santiago, los ojos del muchacho están impávidos en los primeros segundos, pero momentos después la resignación lo envuelve