~~~
Ana.
El alfa me mira de hito en hito, con su cara tan cerca de la mía, que su aliento me roza cada vez que respira, como si quisiera controlar las ganas por despedazarme justo en este momento.
―Deja de hacer eso―me espeta cerca del oído y su aliento me hace temblar.
―No entiendo de lo que me habla, mi alfa―le respondo, con mis palabras temblorosas saliendo por mi boca―no he hecho nada malo, porque ya conozco su ira―le señalo y él ahora me mira directo a los ojos.
―Pues, eso mismo que estás